Unidades I+D
Análisis de Sistemas
Modelización, optimización y planificación de sistemas para asegurar la sostenibilidad de la transición energética
¿Qué hacemos?
Las actividades de la Unidad de Análisis de Sistemas se centran en analizar la sostenibilidad de los sistemas energéticos, considerando sus dimensiones ambientales, económicas y sociales. Además, diseña, simula y optimiza procesos energéticos y soluciones innovadoras a nivel regional, nacional e internacional.
La unidad aplica metodologías de modelización, simulación y optimización de procesos, análisis de sostenibilidad de ciclo de vida, y modelos de optimización técnico-económica para planificación con el fin de ofrecer estrategias que aumenten la eficiencia, reduzcan impactos y promuevan la transición justa hacia una economía circular.
Miembros del equipo
Líneas de Investigación
Análisis de la sostenibilidad (ambiental, económica y social) de sistemas energéticos, aplicando y desarrollando metodologías de ciclo de vida.
Diseño, simulación, análisis termodinámico y optimización técnico-económica y ambiental de procesos energéticos.
Análisis prospectivo de sistemas y escenarios energéticos.
Campos de estudio
Hidrógeno, bioenergía y electricidad renovable, combustibles limpios, sistemas de captura y utilización de CO2, valorización de residuos, procesos fotocatalíticos, baterías…
Capacidades
La Unidad de Análisis de Sistemas se centra en diseñar y evaluar procesos y sistemas energéticos a partir de investigaciones realizadas a escala de laboratorio y planta piloto, desarrollando modelos predictivos, simulándolos y optimizándolos para su escalado a nivel industrial.
Además, desarrolla y aplica herramientas avanzadas de análisis de ciclo de vida para la comparación de diferentes tecnologías y asegurar que serán ambientalmente sostenibles, económicamente viables y socialmente responsables. Esta última es una característica distintiva de la Unidad, siendo uno de los referentes en el análisis social de ciclo de vida de sistemas energéticos.
Todo lo anterior se complementa con el desarrollo de modelos energéticos que permiten evaluar futuros escenarios energéticos en los que se incorporarían las tecnologías anteriores, viendo cómo se verían afectadas por el entorno (y viceversa).
El objetivo final de todas estas capacidades es contribuir a una buena toma de decisiones, de forma que la transición hacia una sociedad descarbonizada suponga el progreso de todos.