Investigadoras de IMDEA Energía, la Universitat de València y la Universidad de Valladolid han demostrado que el control de pH en los biorreactores es clave para decidir qué productos se obtienen al fermentar residuos de frutas y verduras. Esta investigación publicada en la revista Biomass and Bioenergy, supone un paso clave hacia el aprovechamiento de los excedentes agrícolas, reforzando el papel de los procesos biológicos en la transición hacia una economía circular.

Las investigadoras trabajaron con excedentes agrícolas que, lejos de ser tratados como un residuo, el equipo los utilizó como un recurso del que obtener valiosos compuestos tras someterlos a una fermentación anaerobia con un consorcio microbiano abierto. En este proceso biológico los microorganismos convirtieron de forma muy eficiente la materia orgánica del residuo en ácidos grasos de cadena corta, compuestos clave en la fabricación de bioplásticos, aditivos alimentarios y combustibles de nueva generación.

La novedad del estudio reside en el uso de pequeñas variaciones del pH para reorientar las rutas fermentativas. Este cambio permitió alterar el proceso para generar etanol e hidrógeno, dos compuestos con un alto potencial como combustibles y materias primas para la industria química verde. Los resultados demuestran que el pH actúa como una herramienta precisa para moldear la comunidad microbiana del reactor, y orientar la fermentación hacia los productos de mayor interés en cada contexto.

Este hallazgo sienta las bases para el desarrollo de biorrefinerías flexibles capaces de valorizar excedentes agrícolas, avanzando hacia una industria química más sostenible y una gestión de residuos alineada con los principios de la economía circular.