Los envases activos del futuro: un nuevo material desarrollado en IMDEA Energía alarga la vida de las uvas hasta un mes
La Unidad de Materiales Porosos Avanzados de IMDEA Energía ha desarrollado un material innovador capaz de mantener las uvas frescas hasta un mes sin necesidad de refrigeración. El avance, publicado recientemente en la revista Inorganic Chemistry Frontiers, abre la puerta a una nueva generación de envases activos más seguros y sostenibles para la conservación de alimentos.
Este hallazgo cobra especial importancia en un contexto global en el que se desperdicia cerca de un tercio de los alimentos producidos. La posibilidad de alargar la vida útil de frutas y otros productos frescos mediante nuevos envases podría reducir de forma significativa las pérdidas producidas a lo largo de la cadena alimentaria.
El material denominado IEF-32 (IEF = IMDEA Energy Frameworks), pertenece a una familia de compuestos conocidos como redes metal-orgánicas (MOFs, por sus siglas en inglés), que han sido galardonados recientemente con el Premio Nobel de Química 2025. IEF-32 está creado a partir de calcio, un elemento abundante y biocompatible, combinado con una molécula orgánica con grupos fosfonato y propiedades antifúngicas. El resultado es una estructura ordenada, estable y segura que actúa directamente contra los hongos responsables del deterioro de la fruta.
Durante el estudio, las uvas tratadas con este material mantuvieron su aspecto, firmeza y color durante casi 30 días a temperatura ambiente y con alta humedad, condiciones en las que normalmente se estropearían en pocos días. En comparación, las uvas sin tratar mostraron rápidamente manchas, moho y signos claros de descomposición.
A diferencia de otros sistemas que dependen de la liberación de conservantes, IEF-32 actúa directamente desde su superficie, gracias a la presencia de grupos ácidos con actividad antifúngica intrínseca. Además, el material mostró una excelente estabilidad y bioseguridad; comprobando que no resulta tóxico para células humanas intestinales y pulmonares, lo que refuerza su potencial en aplicaciones alimentarias reales. Aunque todavía queda camino por recorrer, el estudio demuestra por primera vez que los MOF basados en fosfonatos pueden utilizarse en embalaje activo para prolongar la vida útil de las frutas, abriendo una nueva vía hacia materiales funcionales que ayuden a reducir el desperdicio alimentario de forma sostenible.


