La transformación del sistema eléctrico español hacia un modelo renovable no solo implicará cambios tecnológicos y ambientales, sino también profundas consecuencias sociales. Así lo advierte un nuevo estudio realizado por laUniversidad Rey Juan Carlos e IMDEA Energía (Unidades de Sistemas Eléctricosy de Análisis de Sistemas) donde se desarrolla un marco prospectivo que integra modelización energética y análisis del ciclo de vida social para evaluar posibles impactos de las estrategias energéticas a 2050 en asuntos como las condiciones laborales o la igualdad de género.

La planificación del sistema eléctrico, tradicionalmente centrada en minimizar costes económicos con restricciones en las emisiones de efecto invernadero, deja en un segundo plano los efectos sociales que la transición puede generar. La investigación, publicada en la revista Energy Conversion and Management, examina el impacto de las tecnologías de generación eléctrica desplazando el foco hacia los riesgos sociales a lo largo de sus cadenas de suministro. Este enfoque pone de manifiesto las dependencias globales que dichas tecnologías generan e introduce un nuevo nivel de complejidad en el debate energético, al evidenciar la aparición de nuevas vulnerabilidades sociales más allá del ámbito local.

Al incorporar una proyección futura del mix eléctrico en España, los autores exploran cómo evolucionarían los impactos sociales en un escenario de transición energética sin cambios estructurales en el contexto social global. Este enfoque metodológico permite sacar a la luz el impacto social “invisible” asociado a la transición verde en términos de trabajo infantil, trabajo forzoso, brecha de género y contribución al desarrollo económico. Así, se pone de manifiesto que, aunque la tendencia general muestra una reducción de los impactos sociales con la implantación de nuevas tecnologías, todavía se está lejos de alcanzar un impacto social nulo, que es el objetivo al que se debe aspirar.

Este estudio abre nuevas vías para integrar este tipo de análisis social en el contexto de la planificación energética. Sin políticas que promuevan cadenas de suministro responsables, la transición energética corre el riesgo de ser ambientalmente exitosa, pero no necesariamente justa desde una perspectiva social.